Don Revie, el hombre que vistió al Leeds United de Real Madrid

Superstición, excentricidad, rareza. Cualquiera delos tres términos serviría para definir en una palabra al exfutbolista y exentrenador inglés, que con sus exigencias modificó, no sólo el color de la elástica del Leedes United, sino también su destino. Asentado en la firme creencia del blanco como sinónimo de grandeza, gracias a la indumentaria del ‘Madrid Imperial’ de los años 60, Don Revie tendió una alfombra roja que concedió al Leeds un lugar entre los grandes.
Decía el escritor chino Lin Yutang que hay dos maneras de difundir la luz: ser la lámpara que la emite o el espejo que la refleja. Esto debía ser algo que tuvo muy claro Don Revie en el momento en que accedió a tomar el mando del club en el que había jugado durante cuatro años, el Leeds United.

Consciente de que el hábito no hace al monje, Revie sí debió creer firmemente en que ataviar a sus particulares guerreros con el atuendo de su ejemplo a seguir, acabaría influyendo en la conquista de metas más elevadas. Aquello generó una gran controversia entre los aficionados del club de Leeds (Yorkshire), algo de escasa relevancia para un hombre de firmes convicciones, polémico por naturaleza y decidido a recorrer su camino a través de sus propios trazados. A su manera.

¿Quién fue Don Revie?

Donald George ‘Don’ Revie nació en Middlesborough el 10 de julio de 1927. Dejadas atrás las traumáticas vivencias de la Segunda Guerra Mundial, Revie encontró en el fútbol el mejor refugio y el Leicester City le abrió su primera puerta, aunque no a nivel profesional, pues en aquel momento (1944) “no era lo suficientemente bueno para eso”. De hecho, Revie compaginaba su afición al fútbol con su profesión como albañil. No obstante, encontró en la figura de Sep Smith -jugador del conjunto de ‘los zorros’- a su gran mentor y ‘protector’.
                           

La suma total de sus cuatro traspasos supuso todo un récord en aquella época

Cinco años más tarde, Don ficharía por el Hull City por unas 20.000 libras, 5.000 menos que las que en 1951 le llevaron al Manchester City, donde militó durante 5 temporadas más. Allí selló su primer peldaño hacia la gloria, convirtiéndose en la pieza elemental de un equipo revolucionario, que se erigió como única tabla de salvación en la debacle del fútbol inglés. No obstante, su indisciplina y mala relación con el entrenador le llevaron, en 1956, a fichar por el Sunderland. Y aquella fue la antesala a la continuidad de una leyenda que trazaría en el Leeds United (1958). La suma total de sus cuatro traspasos supuso todo un récord por aquella época, convirtiéndole en el futbolista más caro de la historia en aquel momento.

‘El Plan Revie’

Don Revie forjaría la mayor parte de su particular leyenda desde los banquillos pero su nombre ya había solicitado un hueco en la historia del fútbol inglés como jugador. Desde las filas del Manchester City, Revie trataría de convertirse en una luz guía para todos aquellos aficionados ingleses que en el desastre del Mundial de 1950 habían visto caer los quebradizos trazados de su fútbol. Inglaterra había sucumbido por 3 tantos a 6 en Wembley y por 7-1 en Budapest, un varapalo excesivo para los inventores del deporte rey. Pero mientras gran parte de los ingleses trataban de recomponerse, el por aquel entonces entrenador del Manchester City, Les McDowall ideaba sostener como base aquella dolorosa lección.

Premisas del Plan Revie: “Mantener la pelota en el suelo y en movimiento”

Tomando como referencia el fútbol de de los Puskas, Hidegkuti, Zakarias, Grosics, Koscis… McDowall trató de crear un nuevo sistema de juego que girase en torno a Revie, cuyas características físicas y técnicas lo convertían en el hombre perfecto. Y de esta forma nació la figura del ‘falso 9’ o el mediapunta, que la prensa acabaría bautizando como “Plan Revie”. Siendo este un futbolista habilidoso, con golpeo lejano, astuto, técnico, con buena circulación y más visión que hábitos goleadores, McDowall retrasó la posición de Revie respecto de la del delantero convencional, arrancando en la búsqueda del balón desde el medio campo para, posteriormente, conducir el esférico hasta la meta rival a base de toques y triangulaciones interiores; un engranaje perfecto en el que Revie era el centro. “Mantener la pelota en el suelo y mantenerla en movimiento. Si está en el aire bajarla y usarla. Mantener la posesión todo lo que se pueda”. Estas eran las premisas del ‘Plan Revie’.

El modelo se implementó por primera vez en el equipo reserva del Manchester City de la temporada 1953/54 con un éxito tal que el conjunto estuvo 26 partidos consecutivos sin conocer la derrota. Ni siquiera más adelante, cuando el sistema parecía perder fuerza tras caídas como el 5-0 ante Preston North, el City se rindió a las críticas. Lejos de eso, McDowall retocó las piezas de su engranaje y este siguió funcionando hasta que la relación con Revie se hizo insostenible y este abandonó el equipo, desmoronando, en un efecto dominó, el fútbol distinto de un conjunto que se había convertido en la única esperanza del fútbol inglés tras la hecatombe mundialista.

Real Madrid, el espejo del Leeds United

Revie abandonó el equipo en 1956 para fichar por el Sunderland, último paso antes de dar continuidad a su leyenda, ya como técnico del Leeds United. Antes, llegaría allí como jugador (1958), equipo en el que militaría durante los últimos años de su carrera deportiva. Por aquel entonces el Leeds se encontraba en un momento de renovación. El hecho de que Revie ya no fuese el mismo joven jugador que había revolucionado el fútbol inglés, liderando los mejores años del Manchester City, sumado a la circunstancia de que la directiva del conjunto de Leeds buscase a un entrenador con carácter, personalidad y los suficientes conocimientos como para sacar al equipo de una situación complicada, confluyeron derivando en el ofrecimiento del puesto al propio Revie en 1961. Naturalmente aceptó.

“¿Qué equipo ha ganado más títulos en el Mundo? El Real Madrid. ¿Y de qué color viste el Real Madrid? De blanco”

Nada más tomar el cargo y tras una charla con los que hasta ese momento habían sido sus compañero de equipo, Revie se dirigió a los despachos con una exigencia tan clara como inverosímil: “Llevamos una vida vistiendo de azul y amarillo. ¿Qué hemos ganado desde entonces? Nada. A partir de ahora, este equipo deja de ser un perdedor, porque lo entreno yo. Y yo no soy un perdedor. ¿Saben qué equipo ha ganado más títulos en el mundo? – preguntó Revie – Pues el Real Madrid. ¿Saben de qué color viste el Real Madrid? De blanco. Bueno, desde este mismo momento, este equipo jugará de blanco. Será una señal inequívoca de que este Leeds es, desde este momento, un ganador”.

El mismo Puskas que había supuesto, de una forma indirecta, el punto de origen de su leyenda como jugador gracias a la exhibición realizada con el combinado nacional de Hungría ante Inglaterra, fue también, junto a los Di Stéfano, Gento y compañía quien motivó el inicio de su memoria como entrenador, tras la aplastante victoria de los blancos ante el Eintratch de Franfkurt en la Copa de Europa de 1960 (7-3). Aquel encuentro sólo era un colofón en la aplastante marcha de un Real Madrid asentado permanentemente en la gloria, que enamoró a Europa y al mundo con su fútbol y sus conquistas.

Conocedores de un carácter y una firmeza en sus decisiones, que precisamente habían llevado a los directivos del Leeds a escogerle como entrenador, nadie osó rebatir tan polémica exigencia. El conjunto de Elland Road pasó del azul y amarillo característicos de su indumentaria al blanco impoluto en un explícito homenaje al Real Madrid.

 Y el blanco surtió efecto

El ‘Revie Team’ tumbó a todos los grandes del campeonato

Ni la indumentaria del primer equipo ni la filosofía o funcionamiento del filial se libraron de las excentricidades de Don Revie, que impuso sus deseos a la condescendiente directiva del Leeds. Pero lo más inverosímil de todo fue que, casualmente o no, sus reclamaciones no tardaron en dar sus frutos. Impulsados en la fortaleza sugestiva de la zamarra blanca, el Leeds, que militaba por aquel entonces en la Second Division inglesa, evitó, no exento de un gran sufrimiento, descender un peldaño más. En la temporada 63/64 el conjunto de Revie se proclamó campeón de la segunda división inglesa, regresando así a la máxima élite del fútbol de las islas. En la posterior campaña, el ‘Revie Team’ tumbó a todos los grandes equipos del campeonato hasta alcanzar la segunda posición de la tabla y plantarse en una Final de la FA Cup. Orgulloso, el propio Don se vanagloriaba de haber logrado que “un equipo de provincias diera una patada en el culo de los ricos de Londres”.

Dos campeonatos de la First Division y cinco subcampeonatos, dos Inter-Cities Fairs Cup y una final perdida, una FA Cup y tres nuevos subcampeonatos, una Football League Cup y una Charity Shield. Todo eso, junto a tres galardones individuales como English Manager of the Year para Don Revie, conformaron el brillante palmarés que el controvertido técnico dio a ganar al Leeds United en sus trece años como entrenador. Una era dorada para el equipo blanco que aún se prolongaría hasta 1982, ya sin él en el banquillo.

En 1974, Revie abandonaba el Leeds United para tomar las riendas de la selección inglesa, cediendo su lugar en el banquillo al que había sido su homólogo y ‘gran enemigo’, Brian Crough, con quien mantuvo durante años una exacerbada rivalidad, que incluso se llevó al cine con la película “The Damned United”. Don Revie murió el 26 de mayo de 1989.

Un tipo singular

“Si sabías que te tocaba jugar con el Leeds, se te quitaban las ganas de jugar”

Su Leeds no sólo se caracterizaba por tratar de convertirse en un reflejo del Real Madrid. Temido y odiado a partes iguales, el conjunto de Revie despertaba un gran recelo entre sus rivales a la hora de enfrentarse con él por su extremada dureza sobre el terreno de juego; no en vano el equipo acabó por ganarse el apelativo de ‘dirty Leeds’ (sucio Leeds): “Si sabías que te tocaba jugar contra el Leeds, se te quitaban las ganas de jugar. Eran duros, muy duros. Contra ellos, los puntos estaban en el aire, pero los moratones estaban asegurados”, afirmaba George Best, estrella por aquel entonces del Manchester United.

Clive Thomas, árbitro en aquella época, aseguraba también: “Cuando me tocaba arbitrar al Leeds me ponía enfermo. En toda mi carrera como árbitro, Revie me ha dado más problemas y dolores de cabeza que todos los entrenadores de Primera División juntos. Era un gran tipo y una máquina de protestar”. La imagen de hombre duro, frío y casi agresivo que proyectaba al mundo contrastaba, no obstante, con el trato paternal y protector que concedía a sus jugadores, que sentían en su persona un total respaldo, confianza y comprensión.

Probablemente vestir de blanco no tuviese nada que ver en la excepcional racha del Leeds -quizás sí- pero la fuerza y la total convicción con la que Revie creía en sus ideas e ideales, se proyectaba de forma inevitable sobre unos jugadores que, a la larga, terminaban por creer en ello con idéntica fe. Sentirse impulsados en la base de la grandeza que por aquel entonces simbolizaba especialmente el Real Madrid dio alas a aquel equipo para convertirse en algo más que ese reflejo en el espejo del que hablaba Lin Yiutang. El Leeds United de Don Revie llegó a difundir su propia luz.

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