Los eternos desafíos del Liverpool

La inestabilidad institucional y deportiva, con un continuo cambio de propietarios y éxodo de jugadores en los últimos años, se convierten en una buena explicación que permite entender cómo ha pasado el club de Anfield Road de conquistar la Champions League a caer eliminado en la fase de grupos en nueve temporadas.

Es uno de los clubes más míticos del fútbol inglés. Fundador del G-14 y poseedor del mayor palmarés de Copas de Europa en su país con cinco entorchados, superando al Manchester United (3) y Nottingham Forest (2), así como al Chelsea y al Aston Villa, con uno cada uno. Su estadio desprende una mística especial, que envuelve a propios y extraños cuando el balón echa a rodar sobre su tapete. Pero a pesar de todo esto, el Liverpool no estará en el bombo que dirimirá los cruces de octavos de final de la UEFA Champions League 2014/15. El conjunto de Anfield Road caía eliminado, contra todo pronóstico, tras los resultados cosechados frente a Real Madrid, Basilea y Ludogorets en la fase de grupos. Pocos dudaban de su presencia en la siguiente ronda de la máxima competición continental, a tenor de los equipos con los que había quedado encuadrado en el grupo B del campeonato pero la sorpresa saltaba en el seno del club ‘red’, confirmando una inercia que, desafortunadamente, no viene siendo nueva en los últimos años.

Liverpool y AC Milan disputaron una de las mejores finales de la historia de la Champions

Impacta más esta realidad cuando, reculando tan sólo nueve años atrás, podíamos recordar a Steven Gerrard, el eterno capitán del Liverpool, alzando al cielo de Estambul la quinta Copa de Europa para el club tras una de las finales más vibrantes y emocionantes de la historia de la competición, un partido en el que se daba buena muestra de todo aquello que ha caracterizado al club ‘red’ a lo largo de su existencia: la lucha, la garra y el corazón para sobreponerse a una situación adversa y remontar un 3-0 que acabó siendo un 3-3 y que dirimió un heroica victoria en la tanda de penaltis ante el AC Milan. Tan solo dos años más tarde, los ingleses tratarían de sumar un nuevo entorchado a las vitrinas de Anfield Road en una nueva final, también contra el conjunto rossonero, en la que sin embargo, acabaría siendo la revancha del equipo italiano.

2004/05: la Champions vuelve a Anfield

La historia del Liverpool había sido una constante montaña rusa en la que él mismo construía y destruía su propio mito. Se alzó desde lo más bajo, tocando el cielo europeo en una década de especial esplendor: los 70, cuando sumó sus dos primeras Copas de Europa. Los ochenta presumían una continuidad manifiesta que llegaba de la mano de dos entorchados continentales más, un punto álgido que se combinaba con dos de los momentos más negros del fútbol europeo: la tragedia de Heyessel y la de Hiddelsborough, estando los ‘red’ presentes en ambos partidos y siendo su afición lamentable protagonista de los mismos. El exilio continental de seis años ponía punto y final, de algún modo, a una etapa de gran relevancia para el Liverpool que no fue una excepción en la grave crisis que azotó al fútbol inglés con motivo de los citados desastres y las consecuentes medidas que tomó la legislación.

Rafa Benitez llegaba con el reto de devolverle al Liverpool su identidad y prestigio

En medio de esa convulsa realidad, la llegada de Rafa Benitez en el verano de 2004 se presentaba con el reto de devolverle a la entidad ‘red’ buena parte de ese prestigio perdido que sus antecesores no habían logrado instaurar como sello de identidad. Junto al técnico español, acabarían llegando otros grandes futbolistas llamados a transformar la actualidad del equipo por aquel entonces, tales como Xabi Alonso, Luis García, Josemi, Fernando Morientes, Pepe Reina, Miki Roqué, Álvaro Arbeloa o Fernando Torres, entre otros.

La cuarta posición en la Premier con la que concluía la primera campaña del técnico español no hubiera tenido más historia para la perspicaz afición ‘red’ de no ser por el retorno de, nada menos, que la Champions League a Anfield Road. En una final de infarto, disputada ante el AC Milan de Carlo Ancelotti, los ingleses levantaron un 3-0, estableciendo un empate a tres tantos que situó el duelo en los once metros para que Liverpool recordase las dulces mieles del éxito europeo.

Champions League 2004/05 | Foto: Taringa.net

Y Rafa Benitez no podía empezar de mejor manera ni buscar una mayor consolidación a su puesto. 20 años había tenido que esperar el conjunto de Anfield para reconquistar el viejo continente. La consecueción de la Supercopa de Europa ante el CSKA de Moscú confirmaba una sensaciones que se tambalearon ligeramente con la derrota en el Mundial de Clubes. Abonado, sin embargo, a las grandes remontadas, el Liverpool le regaló a su afición otra conquista de ensueño un año después, en la FA Cup con un 2-0 que primero se convirtió en un 2-2, que posteriormente amenazó con esfumarse (3-2) y que el eterno capitán, Steven Gerrard, acabó convirtiendo en el resultado de la gloria europea: 3-3, una prórroga que dio paso, de nuevo, a la tanda de penaltis para que allí fuese Pepe Reina el encargado de ganase a la grada ‘red’, deteniendo el penalti decisivo.

Más estabilidad deportiva que títulos

De nuevo los de Benitez llegaban a suelo finalista en una Champions League y de nuevo lo hacían ante el AC Milan en lo que, sin embargo, acabó por ser la particular revancha del conjunto italiano, que no permitió al Liverpool sumar otra conquista continental a sus vitrinas. El golpe había sido duro para los ingleses, que además certificaban la tercera plaza en la Premier League, pero no definitivo. Un año más tarde, Anfield Road se ilusionaría con la llegada del fichaje más caro de su historia con el aterrizaje de Fernando Torres, procedente del Atlético de Madrid. Dando inicio a una racha de grandes y elocuentes goleadas, el ‘Niño’ del Manzanares pasaría a la historia del club por anotar más de 20 goles en una misma campaña, algo que sólo habían logrado allí mitos de la talla de Robbie Fowler, Ian Rush o Joahn Aldidge.

Rafa Benítez y Steve Gerard | Foto: Taringa. net

El Liverpool siguió llevando a cabo incorporaciones que apuntalasen a un equipo instalado, aparentemente, en la estabilidad deportiva, tales como Andrea Dossena. No se logró ningún título pero el equipo llevaba a cabo una gran temporada, destacando entre sus logros la victoria sobre el Real Madrid en la famosa eliminatoria del ‘chorreo’, término que utilizaba el por aquel entonces presidente del club blanco, Vicente Boluda para calificar lo que esperaba que diera de sí el choque para los suyos y lo que acabó dando, finalmente, para el conjunto de Anfield. Cerraban los de Benitez la temporada con tan solo dos derrotas, 11 empates y 25 triunfos para un total de 86 puntos que sólo le servían para hacerse con el subcampeonato inglés.

El final de una era

La falta de títulos acababa propiciando la marcha de Rafa Benitez, que sería sólo la primera de un cúmulo de significativas ausencias: Xabi Alonso, Sami Hyypie, Álvaro Arbeloa, Dossena, Sissoko… Sus marchas debilitaron de forma considerable la estructura de un equipo que no fue capaz de rearmarse con garantías. La desastrosa eliminación a manos del Arsenal en la Carling Cup por un doloroso 3-6 en casa, daba buena muestra de ello. En Europa, las cosas no habían ido mejor y los hombres que por entonces dirigía Roy Hodgson caían en la fase de grupos siete años después. La mala marcha del equipo derivaba en la destitución del técnico en enero, siendo Kenny Dalgish el que regresaba al club en el que había jugado 20 años antes, para tomar las riendas del equipo. Junto a él, llegaba también jugadores de la talla de Luis Suárez, llamados a dar un nuevo impulso al colectivo. Impulso que no se percibió inicialmente y que, a pesar de darle al Liverpool la Copa de la Liga, derivaba, de nuevo, en la destitución del entrenador.

Xabi Alonso fue uno de los que abandonó el Liverpool |Foto: actualidadfutbol.com

Brendan Rogers se pone al frente del equipo en el inicio de la campaña 2013/14 y a pesar del mal arranque, logra estabilizar la nave ‘red’. Los nuevos movimientos en el banquillo se acercan más al acierto y el Liverpool empieza a coquetear con el liderazgo de la Premier, posición que llega a ocupar en más de una ocasión, aunque finalmente acaba alcanzando el subcampeonato. Futbolistas como el mencionado Suárez, Coutinho, Sturridge o el incombustible Gerrard, consolidaban una racha imparable que les hacía regresar a la Champions League tras cinco años de ausencia. Sin embargo, en la presente campaña, las dificultades que históricamente han marcado el avance del equipo regresan, sufriendo las consecuencias de hechos muy destacables como la marcha de Luis Suárez, su hombre-gol al FC Barcelona y siendo de nuevo incapaces, los ‘red’, de dar con la tecla en sus recambios. La séptima posición en la Premier y la pronta eliminación europea invitan a un detenido análisis sobre las causas que han llevado al Liverpool desde la cima europea hasta el lodo de lo relegado en apenas nueve años.

Éxodo de jugadores importantes

La marcha de Luis Suárez el pasado verano resume a la perfección lo que ha venido siendo la dinámica del Liverpool en los últimos años. La categoría del club ‘red’ es lo suficientemente tentadora como para atraer a futbolista de gran calidad pero la inestibilidad sufrida en los últimos tiempos parece restarle fuerza para mantener a esos hombres de peso. Los focos que deslumbran en Anfield resultan atractivos como escaparate para otros grandes, cuya situación deportiva y económica permite menores sobresaltos y más posibilidades de conquistar cimas elevada.

La última marcha y el eterno capitán | Foto: PA

 Ante la continua llegada y marcha de jugadores, como muchos de los citados anteriormente y que en muchos casos han sido base a un espejismo de estabilidad, la figura de Steven Gerrard, contrasta, haciendo comprensible el peso del eterno capitán, del respeto ganado y el cariño que le profesa la grada de Anfield. A pesar de las tentadores ofertas que siempre han rondado a Gerrard, su fidelidad y lealtad hacia el club que prácticamente le vio nacer le mantienen en filas ‘red’, atestiguando épocas de esplendor con otras no tan sencilla en las que nunca dejó de estar al pie del cañón.  Ni siquiera cuando las dificultades venían de más allá de lo que él podía controlar.

Inestabilidad institucional

En febrero de 2007, los magnates estadounidenses George Gillett y Tom Hicks adquieren las acciones del hasta aquel entonces presidente y dueño -en parte- del club, David Moores por un total de 266 millones de euros, una acción que según Moores ayudaría al conjunto de Liverpool a acometer la construcción de un nuevo estadio y la reestructuración de la plantilla. Ni Gillett ni Hicks eran unos recién llegados al mundo del deporte, ya que ambos poseían en su país equipos de hockey y baseball, aunque ninguno de fútbol ni de la tradición del Liverpool, cuyos valores y esencia se aseguró, se mantendrían intactos.

“Las familias Gillett y Hicks están interesadas e la continuación de la herencia y tradición del club”

La adquisición del club inglés se presentaba como una operación que intentaba tranquilizar a su por aquel entonces recelosa afición, hablando del respeto hacia la entidad y la determinación de una estancia a largo plazo en el club. “Liverpool es un club fantástico, con una historia notable y apasionante. Reconocemos y apreciamos la herencia única y rica del equipo y tenemos la intención de respetarla en el futuro. La familia Hicks y la familia Gillett están sumamente interesadas en la continuación de la herencia y tradición del club”, manifestaban los dos multimillonarios estadounidenses. Por su parte, Moores, que quedaba relegado a la posición de presidente honorífico vitalicio del club, animaba la resto de accionitstas a emular su venta de acciones.

Gillet y Hicks | Foto: cahiersdufootball.net

El Liverpool pasaba así a ser el séptimo equipo de la Premier en ser gestionado por extranjeros y el tercero en serlo por norteamericanos. Se abría así una etapa de esperanza, que duraría apenas tres años. En octubre de 2010, la agencia Bloomberg informaba de que el Liverpool se hallaba al borde de la bancarrota, debido a la suspensión de pagos de la deuda con el Royal Bank of Scotland y el Wells Fargo. Sus dos propietarios ya buscaban la forma de deshacerse del club sin perder la inversión realizada con su compraventa, algo que les llevaría a desaparecer del panorama ‘red’ para tranquilidad de propios y extraños, y es que la campaña en contra de los dos magnates estadounidenses recorría, prácticamente el planeta, a través de las redes sociales para exigir su marcha; una marcha que no llegaría a producirse hasta que Gillett y Hicks se asegurasen de recuperar su dinero. Sin embargo esta situación trabada ponía en peligro el futuro inmediato del Liverpool, que podía pasar por la pérdida de puntos en una Premier League que ya le veía ocupar posiciones más que preocupantes -rondando, incluso, el descenso-.

Nuevo cambio de propietarios

En abril de 2010, Hicks y Gillett nombraban como presidente del Liverpool a Martin Broughton, quien también sería el encargado de supervisar, por fin, la venta del club. “Ser dueños del Liverpool estos últimos tres años ha sido una experiencia gratificante y emocionante para nosotros y nuestras familias. Habiendo conseguido este crecimiento hemos decidido vender el club a otros dueños que lo lleven a otros nivel de crecimiento y desarrollo”, manifestaban los magnates estadounidenses, que aseguraban, además, haber logrado “una importante mejora económica desde 2007”, con un aumento del 55% de los ingresos y un 60% de beneficios, una situación que, sin embargo, no había librado al club de una asfixiante deduda de casi 300 millones de euros y la imposibilidad de hacerle frente.

Tres años después el consorcio americanos New England Sports Venture se hace con el club tras una complicada venta

En octubre de 2010, la nueva venta del Liverpool se convierte en una realidad y este pasa a ser propiedad del Consorcio Americano New England Sports Venture, dueño también del equipo de basball Boston Red Sox de la MLB norteamericana, una vía que, si bien podía reducir la acuciante deuda, también seguía generando escepticismo entre una afición a la que no le hacía excesiva gracia verse gestionada por inversores extranjeros. La transacción tampoco había estado exenta de polémica, habiendo incluso de recurrir a la vía judicial para verse culminada después de que sus propietarios, Tom Hicks y George Gillett hubieran dado orden de bloquear la venta, debido a algunos desacuerdos en la formación del Consejo que les llevarían a tomar acciones judiciales. Al parecer, los norteamericanos deseaban sustituir a dos miembros Consejo del club, cuya votación a la hora de elegir comprador pudiera no satisfacer sus deseos personales, una voluntad que el Tribunal de Londres rechazó, ordenando el restablecimiento del citado Consejo y la consiguiente venta del club a NESV.

Nuevo acuerdo por el Liverpool | Foto: lainformacion.com

El desafío del futuro

Atrás quedaban los difíciles momentos en los que la deuda ahogaba y anhelos tales como un nuevo estadio se veían lejanos y casi inalcanzables. Recuperada, en gran parte, la estabilidad económica, eso sí, la idea de un nuevo Anfield, parece por el momento, desechada en pos de reformar el actual templo del Liverpool. No obstante, en lo deportivo, el conjunto de Anfield Road sí parece ubicado, de nuevo ante otro desafío que le apremiará a erigirse sobre la adversidad, como históricamente ha hecho siempre, para seguir demostrándole a todos que el conjunto ‘red’ es un grande de Inglaterra, de Europa y del mundo. Para ello, contará con una afición que ya le ha demostrado, en las buenas y en las malas, que nunca caminará solo.

Lema del Liverpool | Foto: stuartfrew.wordpress.com

Ubicado en la séptima posición de la Premier League, a más de 10 puntos del líder, el Chelsea, y eliminado de la máxima competición continental, los ‘red’ tienen por delante una difícil tesitura en la que lucharán por escalar posiciones y por aferrarse a la Europa League, tablas de salvación de una temporada que, prácticamente, acaba de empezar. La alargada sombra de la que fuera una de sus grandes estrellas busca en la figura de Mario Baloltelli un olvido que se antoja complicado pero del que pocos dudan logrará salir, como siempre ha hecho.

Fuentes consultadas: elmundo.es, actualidadrt, 20minutos, Marca, libertaddigital y wikipedia.

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