Paco Jémez, ‘el valiente’

No es el entrenador con más prensa, títulos deportivos o seguidores. No lo han sondeado, al menos públicamente, de los clubes grandes de Europa –aunque sería la carta de Jordi Farré, precandidato a la presidencia del Barcelona – y sus equipos no han marcado tendencias mundiales. Pero las convicciones de Paco Jémez, técnico del Rayo Vallecano, son insustituibles, indestructibles, profundas y públicas.

La idea es ir a buscar la portería rival sin culpa. Ir para adelante con el pecho descubierto; aunque la afición –en varias oportunidades- haya pedido toma mayores resguardos.

Aunque le hayan sacado a Piti, Leo Baptistao, Jordi Amat y Javi Fuego, puntales de la primera temporada de Jémez en el cuadro de Vallecas, siguió dando lucha en todos los campos en que le tocó visitar. Un técnico con capacidad de resiliencia a toda prueba. Va pa’ adelante. Con los cambios, los rivales, las dificultades. Paco va pa’ adelante. Aunque considere que son el equipo más pequeño de la competencia.

“Emocionante” sería una de las mejores (si no la mejor) palabra para describir la valentía del equipo dirigido por el canario. Emociona por los escasos recursos con que cuenta y emociona también por tener coraje en tiempos donde el fútbol de trinchera y resultado parece acercar rápidamente a sus intérpretes al Olimpo.

La osadía de Jémez tuvo su mejor momento en 2013, cuando no jugó la Europa League. Tal cual. El equipo de la capital española, junto con el Málaga, se clasificó a la competición europea, pero no pudo disputarla por un castigo impuesto por el Tribunal de Arbitraje Deportivo, devenido de las deudas que tenía el club con la Federación Española. Paco deshacía las maletas; las ilusiones y justicia deportiva se quedaban en Vallecas.

La temporada siguiente tuvo más momentos complicados. Ya sin Europa y con varios referentes menos, el Rayo de Paco debió enfrentar la adversidad y a los rivales.

Fue en la fecha 21 de la Liga pasada, cuando Paco tuvo un pie fuera del banquillo del Rayo, el que a su vez tenía medio pie en la Liga Adelante. Una derrota 2-4, cuando los puntos se necesitaban para salvar el descenso, pudo ser la estocada de muerte para el míster. Fue el destino, la precaria situación económica del equipo y la confianza de algunos directivos, las que sostuvieron el cargo.

Lejos de justificarse, Jémez ofreció una conferencia de prensa donde se culpó por la situación y asumió la responsabilidad. La recriminación del público al kamikaze moderno llegó a ser casi insostenible. Incluso, las graderías llegaron a celebrar un pelotazo largo, dejando de manifiesto el ‘cabreo’ con la obsesión de Paco por salir jugando, idea que no iba a cambiar en la cabeza del valiente: “Me parece bien que la gente exprese su opinión, pero los pitos no deben cambiar la manera de jugar, indicaría falta de personalidad”, fue el grito de guerra que recibieron de vuelta. Paco no iba a cambiar ni su juego ni su personalidad. Porque Paco es Paco y no renuncia a jugar como Paco, quien jugó desde 1985 hasta 2005 en Córdoba, Murcia, Rayo, Deportivo, Zaragoza y la selección española, donde llegó a disputar la Euro 2000.

Además de todo lo que ya se dijo, un entrenador valiente, Jémez ha dado muestras de nobleza y sensibilidad, como quedó demostrado cuando el Rayo Vallecano anunció que iría en ayuda de Carmen Martínez, una mujer que quedó, literalmente, en la calle luego de no poder cancelar deudas bancarias que contrajo para avalar a su hijo prestamista. Jémez dio un paso al frente. La situación mediática lo desbordó y comenzó a ayudar sin periodistas de por medio. Cabe destacar que la anciana, solo decidió aceptar la mitad de los 21.106,90 euros recaudados, y que donaba el otro 50% a la familia de Wilfred Agbonavbare, exportero del club aquejado por cáncer y quién, lamentablemente, falleció el 27 de enero de 2015. Del Rayo a Carmen; de Carmen a Wilfred. De Paco para todos.

Porque para Paco, “los mejores no lo son en el campo, sino fuera de él”; Porque para Paco, “la humildad, el compañerismo, el sacrificio, el afán de superación y la firmeza ante las adversidades”.

Jémez ha alcanzado notoriedad por su hambre, por su rebeldía y su valentía en una liga que es cosa de 2+1 (con la irrupción del Atlético de Simeone, un equipo que saca resultados).

El Rayo es un club pequeño. Con un presupuesto de 29,2 millones de euros para la presente temporada y poco menos de 10 mil socios, el equipo de Jémez sigue dando la batalla por hacer prevalecer su ideario de juego de toque asociado y ofensivo, que va hacia el arco rival, como si allí hubiera una anciana sin un techo o un portero que necesita de la ayuda de Paco. De Paco y su Rayo. Su resiliente Rayo.

 

Artículo escrito por Cristobal Rojas

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