La decisión a seguir de Jonathan Dos Santos

Estamos acostumbrados a ver jugadores, sean canteranos o fichados, que llegan a clubes de primer nivel, a veces en ciernes otras en el culmen de sus carreras pero siempre tras venir participando con regularidad e influencia, y una vez allí dejan de jugar, convirtiéndose para el entrenador en opciones marginales en la plantilla.

Esto es un habitual en el más alto nivel, y hasta ahí entra dentro de lo razonable ya que los técnicos deben escoger entre opciones cumbre. Lo que a veces no encaja es que muchos de esos futbolistas, una vez dejan de contar, parecen no reaccionar acorde a su nueva situación y buscar solución efectiva, decidiendo a menudo mantenerse en el club varios años sin apenas participar, convirtiendo su talento en una sombra de lo que pudo ser.

Esta historia se viene repitiendo desde antiguo, siendo múltiples los ejemplos posibles; recuerden a Santi Ezquerro, que recaló y se mantuvo en una de los mejores FCB de la Historia y tiró por la ventana varios años de su buena carrera sin disfrutar minutos ni en Copa del Rey, o al guardameta Jerzy Dudek que decidió fichar por el Real Madrid habiendo ganado recientemente la Champions League como héroe de Liverpool y sabiendo que su competencia sería el, a la sazón, indiscutible mejor portero del momento, Iker Casillas. O casos actuales como el del defensa central Nacho en el mismo club blanco, que como reserva de tres de los cinco mejores centrales del momento (Ramos, Pepe y Varane) no lleva visos de poder llegar a explotar ante tal bloqueo, y ve como sus años se consumen y cuando tome la decisión correcta puede ser tarde.

La duda que siempre queda es, ¿qué los lleva a actuar así?, a mantenerse en el ostracismo tanto tiempo. Podrían ser las ganas de mejorar y crecer junto a jugadores de élite, la ciega ambición de querer triunfar al máximo nivel a toda costa, el acomodo de creerse en el mayor nivel alcanzable y la decisión de plantarse, la apariencia de verse y que se vea en tal o cual club de tradición e importancia, priorizar el palmarés sobre el disfrute de la profesión, o lo que es igual, dejar la profesionalidad y dignidad en un segundo plano para codearse con los mejores sea al precio que sea…

Qué piensan y qué les mueve a reaccionar así cuando ven que sus trayectorias parecen truncarse día tras día, sabiendo de la limitada vida profesional del futbolista, es algo que jamás podremos examinar. Pero lo que sí podemos es tener una opinión de si lo correcto en estos casos de evidente estancamiento es mantenerse marginado en el club o buscar una salida para intentar volver a disfrutar de eso tan apasionante que es el Fútbol.

Mi punto de vista se posiciona claramente en el segundo de ellos, opino que es preferible dar todo lo que se tiene donde te permitan hacerlo, siendo secundario si el destino es de inferior nivel al origen.

Uno de los jugadores que perfectamente podría ejemplificar lo antedicho es el mejicano de 24 años, Jonathan Dos Santos Ramírez, el cual tras insistir en la primera de las opciones varios años, finalmente decidió por inclinar la balanza al lado opuesto.

Jonathan llegó al primer equipo blaugrana, para mantenerse, a comienzos del año 2012, tras ser pieza clave en segunda división como jugador de creación en un FCB B que maravilló a la crítica, jugando con la esencia de la Masía, pasando a momentos por encima de los rivales y finalizando en los puestos altos de la clasificación con una media de edad prácticamente adolescente.

Pero el pequeño de los Dos Santos, dadas sus características, muy alejadas de los destellos esporádicos, es un futbolista que para demostrar sus virtudes necesita continuidad, cosa que en el primer equipo no pudo obtener.

Es un jugador con una excelente mente para leer el fútbol de toque y posicionamiento, para guiar al conjunto correctamente durante los partidos, de un lado a otro o en la derrota que el equipo necesite tomar en cada fase del encuentro, no es un futbolista de detalles que pueda competir los diez minutos finales, y eso es lo que pudo disfrutar en la primera plantilla catalana, y lo que no pudo o supo aprovechar.

Por ello, teniendo delante a jugadores de la talla y reputación de Xavi, Iniesta, Thiago, este año el fichado Ràkitic… y tras una lesión importante la pasada temporada, tomó la decisión en el verano de 2014 de coger las maletas y marchar del equipo con mayor nivel al que todo jugador puede aspirar, anteponiendo con ello el objetivo que siempre debería ser primario: jugar y disfrutar de la profesión, al que debiera ser, y a veces parece que no lo es, secundario: ganar títulos a toda costa.

Recaló en el Villareal C.F. , sumando la ilusión de verse con posibilidades de jugar nuevamente en un equipo de nivel medio-alto, a la de reencontrarse con su hermano mayor, Giovani Dos Santos, y compartir con él y sus actuales compañeros esta ilusionante nueva experiencia.

Recién recuperado de la lesión precitada y falto de ritmo a primer nivel tras su inactividad en el FCB, los inicios de temporada de Jonathan en el club amarillo fueron lentos, siendo suplente en un equipo, en principio, bien elegido como destino para sus características futbolísticas.

Pero Jonathan no estaba dispuesto a tirar la toalla tan fácilmente, y continuó luchando en cada entrenamiento, hasta que el entrenador, Marcelino, vio a bien contar con él en encuentros completos, y el mejicano respondió como cabía esperar, mostrando su táctica y técnica adquirida en la cantera blaugrana.

En este Villarreal Dos Santos ha tenido que reinventar su juego y adaptarse a un sistema novedoso para él, no tanto en lo que al trato de balón se refiere, también bueno en el conjunto amarillo, como en lo que respecta al propio sistema de juego. De venir jugando, prácticamente toda su carrera, como interior en un 4-3-3, cuya responsabilidad era más posicional y ordenada, centrada en la distribución del balón, con respaldo de extremos y medio centro defensivo, a pasar a ser un volante derecho de recorrido en el actual 4-4-2 amarillo, que despliega un gran fútbol de combinación pero que ante rivales de nivel va adquiriendo esencia vertical, asemejándose por momentos al actual sistema del Atlético de Madrid de Simeone.

Su nuevo rol demanda más lucha, entrega y recorrido, abarcando más zona de campo de lo que exigió el anterior sistema, teniendo ahora tanto que apoyar en defensa continuamente al lateral derecho o al medio centro de su zona, como acompañar acto seguido, muchas veces ambas cosas en transición rápida, al ataque, introduciéndose al interior para asistir a la pareja de delanteros centros.

A primera vista no parecen conceptos óptimos para sus cualidades, pero Marcelino parece haberle explicado con claridad su cometido y haber dado en la clave probándolo en banda derecha, y él ha querido mejorar en cualquier rol en el que el mister decidiera que era necesario, así, la concordancia actual es la correcta y Jonathan Dos Santos está. a pasos de gigante, alcanzando su máximo nivel, listo para capitanear el submarino amarillo, la selección azteca, y quién sabe si en el futuro, una nueva nave pintada de azul y grana.

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