Manchester City – FC Barcelona: la indefinición crea debilidad

Ante las críticas recibidas la temporada pasada por su planteamiento conservador, Manuel Pellegrini afirmó en la rueda de prensa previa al duelo de Champions que el Manchester City saldría al Etihad Stadium a disputarle la posesión al FC Barcelona. Es decir, que serían valientes y jugarían de tú a tú. Y cierto es que, desde el inicio, su equipo inicio la presión sobre el rival unos metros más adelantado e intentó mantener más la pelota en sus dominios, pero todo lo hizo a medias, y esa indefinición le hizo débil, vulnerable. Con un sistema lejos de ser simétrico y una medular muy inferior a la de su oponente, se convirtió en un títere en manos del conjunto de Luis Enrique y solo fue capaz de competir cuando con todo perdido se fue al ataque y se pasó al descontrol.

Luis Suárez logró un doblete que lo convirtió en el héroe de la noche.

Luis Suárez logró un doblete que lo convirtió en el héroe de la noche.

El técnico chileno decidió apostar por Milner para suplir la baja de un hombre clave en el doble pivote citizen: Yaya Touré. Con la llegada en verano del mediocentro brasileño Fernando el club conseguía poner fin al déficit defensivo que sufría a las espaldas de sus conductores de juego cuando estos se descolgaban al ataque. Así que, la idea de Pellegrini anoche era apuntalar bien esa zona con el trabajo físico de esos dos jugadores, capaces de abarcar mucho campo, y dejar arriba a los cuatro fantásticos descolgados (Agüero, David Silva, Nasri y Dzeko). Con ellos, más que pretender quitarle el mayor porcentaje de posesión al Barça, quería ganar en calidad de posesión y mantener una amenaza ofensiva constante si lograba robar el balón en la construcción culé.

El City no era conjunto y el Barça encontraba superioridad por dentro y por fuera.

El problema del City fue que se topó con un equipo en velocidad de crucero, que conseguía salir fluido desde atrás (con Piqué y Mascherano incorporándose al medio del campo), que circulaba el balón a gran velocidad en el medio y que era muy vertical en ataque. Además, en defensa era solidario y agresivo para recuperar el esférico. Por lo que, la superioridad fue manifiesta durante toda primera mitad: Messi se unía a la creación y daba salida al equipo junto a Sergio Busquets, Iniesta y Rakitic (eran 4 vs 2 en el medio). Luis Suárez –estelar anoche- posibilitaba la opción de salir directos con sus recepciones al primer toque de espaldas. Neymar, Jordi Alba y Dani Alves se encargaban de dar amplitud por fuera, donde el City solo defendía con los laterales, puesto que Nasri y Silva no hacían una buena transición defensiva.

Messi en su función de futbolista total dio un recital en el Etihad y solo le falto dictar sentencia.

Messi en su función de futbolista total dio un recital en el Etihad y solo le falto dictar sentencia.

Sin balón el conjunto de Pellegrini no fue conjunto, no estaba unido. Los atacantes se posicionaban en campo rival para una presión que se quedaba a medias y un bloque que se hacía largo, ante el miedo de que el tridente del Barça tuviera posibilidades para atacar sus espaldas. Era una ocupación de espacios, pero sin la valentía real de ser agresivos en la presión. En campo propio tampoco existía una intensidad defensiva alta.

El quedarse a medias en todo hizo al City indefinido, débil y vulnerable.

En la fase ofensiva congregaba muchos jugadores por dentro, sin que los laterales dieran amplitud por fuera y con dos jugadores en el centro con poca capacidad creativa y para mantener la pelota (indefinición). El equipo de Luis Enrique podía elaborar juego y poner en evidencia la debilidad de la zaga citizen. Estas fueron las causas del arrío local en la primera mitad, en la que el Barça alcanzó tramos de una gran nivel futbolístico, teniendo al rival su merced y pudiendo sentenciar la eliminatoria. Algo que no hizo finalmente.

En el descontrol los de Pellegrini se sintieron cómodos y pusieron en apuros a la zaga culé.

Tras la reanudación, y sin nada que perder, los de Manchester se fueron con todo al ataque. No especularon; pero tampoco controlaron. Aunque fue en ese descontrol y con un Barça que bajó el pie del acelerador, como más cómodos se sintieron y mejor compitieron en el partido. Agüero acortó distancias en el marcador, y pudo llegar algún gol más. Pero existía también la sensación de que si los visitantes lograban salir en transición cerrarían la contienda. Llegó la expulsión de Clichy y de nuevo el control para el Barcelona, algo que no deberá perder en el Camp Nou para asegurar su pase a los cuartos de final de la UEFA Champions League.

El gol de Agüero deja la eliminatoria abierta para la vuelta.

El gol de Agüero deja la eliminatoria abierta para la vuelta.

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