Marcelino, capitán del submarino

Nunca ha sido Marcelino un tipo capaz de suscitar en mí una capacidad emotiva suficiente como para llegar a admirarlo. No obstante, su trabajo es digno de mención y todos (o casi todos como suele suceder en estos casos) hablan bien de su labor allí donde ha estado. Por lo tanto, lo mínimo que se le puede conceder por mi parte es la oportunidad de volver a revisar su trabajo y sus acciones, con el fin de encontrar, quizás oculto, algo que consiga llamarme la atención.

Quizás sea esa sensación de poca empatía que me transmite o quizás todo lo que he oído hablar sobre su manera de trabajar de la que, dicen, es concienzuda y tenaz, aunque poco dada a cambios y evoluciones. Seguramente esta última parte sea la haga que me emocione menos su talante.

Aún con todo debo reconocer que me ha sorprendido gratamente. Ayer veíamos en varios informativos de deportes algunas imágenes suyas alentando a los jugadores durante el entrenamiento y nos lo vendían como algo “especial” debido a que su equipo recibe hoy al Barça en Copa del Rey. Dudo que Marcelino, eso si, haya dejado de ser así durante un solo entrenamiento en toda su carrera pero en una semana donde te mides a Madrid y Barcelona eres noticia, entrenes con energía o casques un huevo. Te guste o no. Así pues, la “noticia” es que Marcelino prepara el partido de hoy.

Marcelino

Habiendo sido junto con Javi Gracia los entrenadores que mejor han sabido leer el estilo de este nuevo Barça de Luis Enrique, es de recibo concederle el mérito que eso conlleva. Tanto en el partido de Liga como en el de Copa (ambos en el Camp Nou) fue capaz de frenar las vías de inicio de este Barça, que se ordenan a partir del balón cuando éste está en banda, cuando parte desde una posición pegada a la línea y cuando la tienen los generadores.

Agrupando gente en un perfil bajo y tremendamente centrado, su equipo permite la inclusión de jugadores del Barça por carriles externos donde éstos, en la mayor parte del tiempo no han sabido leer la situación hacia la que se les empuja, siendo incapaces de generar situaciones de superioridad y/o desborde. Por si fuera poco, Marcelino ha sabido leer claramente las oportunidades que su rival de hoy concede a la espalda de sus laterales (Alves – Alba) donde o bien Vietto o Giovanni caen para asegurar la posesión del balón y dar la oportunidad a sus centrocampistas de poder tener la posesión y el campo de frente. A partir de ahí con la inteligencia de sus jugadores y el aprovechamiento eficaz de los espacios, el Villareal crece sin límites.

Dicho esto y aún cuando el Madrigal no tiene las dimensiones del Camp Nou y su capacidad para generar espacios a la espalda y al espacio no debería ser tan plasmable, mucha de la capacidad que tenga el Barcelona para generar situaciones beneficiosas para su equipo vendrán dadas por la situación de sus interiores, de ida a la hora de crear triángulos en la frontal del área rival (Rakitic – Messi – Alves // Rafinha – Messi – Alves // Iniesta – Neymar – Alba) y de vuelta a la hora de tapar posibles espacios a la espalda de sus dos laterales.

Duelo pues, de pizarra y de talento. Me recuerda a la definición que aparece en las clases de táctica sobre los espacios libres: crearlos – ocuparlos – aprovecharlos.

Así pues y aunque no comparto muchos de mis argumentos futbolísticos con él, mis respetos hacia Marcelino.

 

Artículo realizado por Luis Prado (@cholinho)

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