¿Quién manda en el fútbol?

El fútbol es un fenómeno de masas universal, con leguaje y símbolos propios. Es decir, podemos considerarlo una cultura. Pero, dentro de la misma, existe una gran pluralidad de opiniones que convierten a este deporte en algo muy rico. El fútbol no es tan universal por tener una sola opinión imperante, sino por tener muchas opiniones dentro de él. Todas válidas. Todas respetables. Aunque, desde sus inicios, han sido dos las que se han mostrado más fuertes en su postura. Dos fuerzas de igual magnitud que chocan entre ellas y definen el mandato del fútbol de diferente forma: el resultado y el juego.

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“No hay mayor título que ser reconocido por tu estilo”, esta frase reza en los vestuarios de Old Trafford.

La historia del balompié se escribe desde sus inicios por la rivalidad entre grandes equipos y grandes jugadores: son ellos quienes dominan este deporte, quienes lo hacen grande. Pero también existe un debate eterno sobre qué es realmente lo que mueve al fútbol: el poder de los resultados o el poder del juego. Es decir, ¿cuándo hablamos de este deporte tan global: entendemos que tiene la lógica de una guerra donde todo vale y solo importa el ganar  (resultado) o de un deporte bello y artístico que acaba convirtiéndose en un espectáculo (juego)? ¿Quién manda realmente en el fútbol?

Fútbol arte y fútbol de resultados, ambos llevan a la victoria, pero con diferentes caminos

La historia demuestra que ambos caminos llevan igualmente al éxito. Pero las grandes victorias, tienen que ser también grandes triunfos morales, donde queden implícitos todos los recursos (sanos) utilizados. Además, deben provocar la admiración del público, que finalmente es quien paga la entrada. Así lo afirma Johan Cruyff: “en el fútbol hay que ser ofensivos, debe ser un espectáculo; sino no merece la pena verlo ni jugarlo”. El holandés es claramente uno de esos románticos que defienden el juego, sin miedos a la derrota, y que ven la victoria como una simple consecuencia del estado de ánimos de un equipo y su calidad de juego.

Johan Cruyff y Rinus Michels dejaron con Holanda un legado (fútbol total) sin la necesidad de ganar.

Johan Cruyff y Rinus Michels dejaron con Holanda un legado (fútbol total) sin la necesidad de ganar.

Cruyff no es más que un seguidor que bebió de la fuente de Rinus Michels, entrenador que maravilló al mundo del fútbol como técnico de una selección que no ganó nada y aún así pasó a la historia entre las más grandes (Holanda ’74). Y no fue la única: en el Mundial de Suiza 1954 Alemania salió Campeona del Mundo, pero realmente el equipo que pasará a la historia de aquella época, sin la necesidad imperiosa de ganar, fue la Hungría de Puskas. El Milagro de Berna fue posiblemente uno de los primeros puntos de inflexión para aquellos que defienden que el legado queda gracias al estilo y no al resultado. “Lo que ganas queda en los libros de historia, pero el cómo lo haces queda en las retinas de los aficionados”, afirma Arrigo Sacchi.

La Brasil del 82 será recordada siempre por su juego y jamás ganó nada

“Ganar, ganar, ganar y volver a ganar”, así le definió una vez el fútbol Luis Aragonés a un periodista. Parece que para él lo importante solo era el resultado. Pero, ¿y sin más bien no era una forma de decir lo contrario? Cuando esta temporada le preguntaron a Luis Enrique si ya habían superado la crisis interna este respondió: “no, cuando volvamos a perder volverán las críticas”. Lo que me hace pensar -y aún más sabiendo que fue Luis Aragonés el padre y máximo defensor del estilo de La Roja que provocó la admiración del mundo entero- que quizás el Sabio de Hortaleza solo pretendía demostrar que muchos solo se fijaban en los resultados, cuando realmente no siempre son lo más importante.

Diego Pablo Simeone y José Mourinho son dos ganadores natos postulados del lado de los resultadistas.

Diego Pablo Simeone y José Mourinho son dos ganadores natos postulados del lado de los resultadistas.

Claro que muchos no lo entienden de la misma forma que yo. Podemos poner de ejemplo a Diego Pablo Simeone y José Mourinho. Para ellos la definición de Luis si tiene el sentido de que solo importa el resultado. Ellos defienden aquella teoría del Catenaccio, que surgió en la década de los años sesenta en Italia con Helenio Herrera como protagonista, y que afirmaba que el partido perfecto era aquél que ganabas por 1 a 0 con un gol de contragolpe. Son ganadores apasionados que dejan de un lado el arte en el juego y se centran en la victoria a toda costa. Jorge Valdano los definiría como mediocres. Porque para él, solo estos no aspiran a la belleza.

Jorge Valdano: “Solo los mediocres no aspiran a la belleza”

“Ganar en el fútbol trae ganar”, eso es totalmente cierto. Los equipos necesitan ser competitivos, y la mejor forma de hacerlo es manteniendo la victoria y trabajando desde una coyuntura positiva. Pero el miedo a perder no puede motivar a utilizar las artimañas que sean necesarias para lograr el objetivo. El fútbol debe ser educador para los jóvenes y disfrute para los mayores. Y no pasa nada si no se gana siempre. Marcelo Bielsa es un ejemplo andante de que la victoria no es la única forma de ser reconocido en el fútbol. Él lo dignifica con su valentía, humildad y personalidad. Y son ejércitos sus seguidores.

El éxito de Marcelo Bielsa y Pep Guardiola proviene de la importancia que ambos dan al juego y a los valores en el fútbol.

El éxito de Marcelo Bielsa y Pep Guardiola proviene de la importancia que ambos dan al juego y a los valores en el fútbol.

Han existido muchos momentos en los que el resultado sumaba más en la balanza que el juego, sobre todo en los últimos tiempos. Hasta que apareció Pep Guardiola para, como diría César Luis Menotti, arrasar con toda la mentira. Él demostró que se puede ser competitivo y bello a la vez. Que el fútbol pertenece a los buenos jugadores, a los que de pequeños arrasaban en el patio del colegio y de grandes levantan al público de sus asientos. No importa los fuertes que sean los rivales, ya que el talento lo combate todo. Y dándole importancia y confianza a éste, se le da al juego.

La técnica, la que hace disfrutar, combate a la táctica y a la física

Este debate será eterno, porque como todo en esta vida, es una cuestión de gustos. Los románticos del fútbol seguirán defendiendo el arte y la belleza del juego, mientras que los llamados resultadistas solo se postularán para la victoria. El tiempo dirá en qué lugar y cómo será recordado cada personaje del balompié. Personalmente, creo en aquello de que todo equipo que trate bien el balón, trata bien al espectador. Y que no vale ganar a cualquier precio, sin darle importancia a los valores y a la forma.

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