Sin incentivo no hay revulsivo

La falta de buenos resultados en Real Madrid han generado numerosos debates y dudas en la prensa: algunos alegan la responsabilidad en meros errores tácticos de Ancelotti, otros posan sus argumentos en una falta de actitud por parte de los jugadores. Sin desmeritar dichos juicios –que tienen mucha coherencia-, se puede decir que la gran mayoría apunta la responsabilidad de los malos resultados hacia la falta de revulsivos.

Que no se olvide lo que es el Real Madrid: en las malas el jugador promedio –que no es ni titular ni estrella- puede hundirse anímicamente por acercamientos negativos de parte del entorno del club merengue. Precisamente es eso lo que merma a la entidad blanca de tener buenos revulsivos: la característica capacidad que tiene el entorno madridista de desmoralizar a un suplente.

 Los entrenadores, relativamente, llegan al Madrid sabiendo dichas condiciones, por lo que deberían defender a sus jugadores cuando tienen que hacerlo. Cualquier técnico preparado entiende lo importante que es tener gente que transpire confianza en la banca para que posteriormente la puedan llevar al terreno de juego en los momentos necesarios.

Buen ejemplo de un revulsivo con dicha confianza es –por mencionar uno- Esteban Granero. En caso del pirata, aun siendo muy criticado en ciertas instancias de su carrera merengue, logró cumplir bien con su rol en el equipo: en la temporada en la que el Madrid quedó a sólo 4 puntos del Barça en liga –campaña 10/11- Granero logró dar al conjunto de José Mourinho un total de 2 goles y 4 asistencias en 32 partidos (contando todas las competiciones para entonces). Números que no destellan, pero, se ganan a pulso su mérito tomando en cuenta el papel de Esteban dentro de una plantilla que contaba con Gago, Diarra, Alonso y Khedira.

Si José, el entrenador de turno para ese entonces, no colocaba a Granero en esos 32 partidos, o simplemente no le daba importancia a su fútbol, el Madrid se hubiera perdido de 2 goles y 4 asistencias, que no son muchos, no, pero sí dan confianza a un relevo que a su vez repercute en el sistema del equipo.

Trasladando eso a la actualidad, se podría entonces afirmar que seguramente si Ancelotti hubiese dado mayor cantidad de minutos a principio de temporada a Illaramendi –por dar un ejemplo-, éste hubiera podido ganar confianza en el campo y además repercutir en el colectivo: dando frescura a Kroos para las instancias difíciles de temporada, e inclusive agregando competitividad sana a la plantilla misma. Si no hay incentivo, seguramente no habrá revulsivo; si no hay revulsivo, hay problemas para el colectivo, y eso, actualmente le está pasando factura al Real Madrid.

Derrota por 0-4 ante el Atleti, uno de los peores momentos de la temporada para el Madrid quienes se vieron aplastados física y anímicamente por los colchoneros l Fuente: extradeportes.net

En la vuelta del campeonato liguero ante el Atlético del Cholo quedó muy claro el problema del equipo de Ancelotti a la hora de dar ritmo a los no habituales: el Madrid tuvo que tirar de hasta 3 suplentes, sin contar a Isco, que es prácticamente titular, y a Varane que para entonces disputaba varios minutos por lesiones de sus compañeros. Los nombres eran Nacho Fernández, Fabio Coentrao y Sami Khedira, que ojo, no son malos jugadores, en diversas circunstancias de su carrera han tenido grandes momentos que les han permitido llegar al Real Madrid. El problema es que esa capacidad no se va a traducir en resultados si no se les da ritmo: Antes de ese paupérrimo derbi Nacho sólo había disputado 7 partidos en liga –únicamente 3 de titular, Khedira de 12 partidos en liga en los cuales estuvo a disposición de Carlo sólo salió de titular en 2 ocasiones, y por último se encuentra Fabio, que antes de ese 0-4 únicamente había salido de titular 2 veces, ¿cómo se supone que estos jugadores iban a responder ante perros de presa como lo son los jugadores del Atleti? ¿De verdad cabe en cabeza de alguien que todo es responsabilidad de ellos?

No se pude matar completamente a Ancelotti, los jugadores relativamente entrenan a un ritmo importante que hay que tener claro que diferencia hay mucha entre entrenamientos y partidos.

Habrá quién diga: ‘’Vale, pero es que Carlo no los mete por que no tienen la calidad suficiente’’. Ante eso, sólo piensen: (1) Tienen sí o sí un nivel importante de calidad porque están en el Real Madrid y ahí no ficha cualquier loco. (2) En casos como el de Coentrao o Khedira, tanto el portugués como el alemán han demostrado saber portar la camisa merengue con ímpetu, sin irnos demasiado lejos ambos fueron titulares en la final de la Champions League 2013-2014, ambos respondieron ante tales instancias, no sólo eso, cabe destacar que los dos destellan con sus selecciones, uno en Portugal y otro en Alemania, no es poco que se diga. No, que no son jugadores de entrar y cambiarte un partido, pero ¿por qué no meter a Fabio de titular para dar entrada a Marcelo en el segundo tiempo que sí tiene profundidad como para desequilibrar? Eso le funcionó a Ancelotti en esa final en Lisboa, ante un rival de calidad, no se entiende el porqué no darle continuidad a ideas como esas.

Del lado de Khedira queda por argumentar que alemán sabe incomodar, presionar y moverse en la cancha, ¿por qué no meterlo titular por James o Isco en uno de esos partidos físicos e incomodos para que éste te aguante y muerda la primera mitad, y posteriormente en la segunda mitad, ir con todo metiendo a James o a Isco por el teutón? Es algo que tiene sentido, cabe en cabeza de cualquier mortal.

Fuente: ecestaticos.com

Mirando por otros lares, se divisan a jugadores como Chicharito, Illaramendi y Jesé, tipos que tienen mucho futbol en sus botines y que tampoco han sido retribuidos con la confianza adecuada. Javier Hernández anotó dos goles en 13 minutos ante el Deportivo, se podía esperar una retroalimentación positiva para el mexicano, pero no, posteriormente a eso Javier jugó sólo 12 minutos ante el Elche y no tuvo participación en las dos jornadas siguientes –estando disponible-. Llega la visita ante el Levante y Hernández juega los 90 minutos, anota un gol y hace dos asistencias, sin embargo, nuevamente con lo único que se queda el ex Manchester United sería con falsa expectativa: luego de esas buenas impresiones ante el Levante no tocaría cancha sino hasta dos jornadas después, ante el Rayo, donde jugó sólo 6 minutos.

No es por el hecho de que alguien en especifico juegue o no, es por lo que repercute: al no darle la confianza merecida a un tipo que se la ganó a punta de números estás alimentado la frustración en él, hundiéndolo, evitando que éste te ayude a ti como entrenador. Luego de eso le puedes dar minutos, sí, mas hay que ver en qué condiciones va a estar el jugador, bien no va a ser, las veces que te respondió tu no lo incentivaste a más, ni minutos le diste. Eso no beneficia a ninguna de las partes, Ancelotti se queda sin revulsivo en ofensiva, y Chicharito sin confianza en sí mismo para responder.

 Chicharito: “El sentimiento más claro que me he dado cuenta que he sentido durante estos dos años es frustración. Es frustrante porque tú eres parte de un equipo, tú colaboras, tú ayudas, tú participas en los entrenamientos pero a la hora de lo principal en nuestra profesión que son los fines de semana las oportunidades son mínimas”

Que lo del mexicano sirva de metáfora para Illarra y Jesé: En el caso de Asier éste sólo jugó en 6 ocasiones más de 60 minutos en un partido de liga, entre esas estuvo el Real Madrid 4-1 Real Sociedad, Illaramendi jugó 90 minutos y tuvo un gran partido, de hecho WhoScored.com le otorgó de calificación un 7,37 de 10. Parecía el momento adecuado para que Ancelotti lograra explotar la confianza en el vasco, sin embargo, la historia fue la de siempre: al partido siguiente, ante el Sevilla, Asier entró al campo… pero únicamente para disputar un minuto de juego.

Con el canterano Jesé más de lo mismo. Ya es repetitiva la cuestión, no importa qué individuo de los mencionados sea. Los números de Nacho, de Jesé, de éste, de aquél, todos resumen lo mismo para los no habituales: falta de una retribución correcta, falta de confianza para estos.

Ancelotti es un gran técnico, sin embargo tiene que mirar más allá de los titulares. No es necesario tener a superestrellas en el banquillo para poder afirmar que se tienen buenas opciones emergentes, y eso es algo que él como técnico tiene que canalizar. Frustra a los otros al no premiarles sus esfuerzos. Se supone que hasta el final de la temporada una plantilla como la del Real Madrid tiene que rendir, pero claro, para rendir hay que rotar; inclusive si en algún punto de la campaña dichas rotaciones son criticadas él tiene que seguir fiel a estas, al final son las que dan continuidad y estabilidad hacia los títulos en fútbol tan exigente como el moderno. Hay que tener claro algo tanto en el balompié, como en la vida: sin incentivo, no hay revulsivo.

Artículo escrito por Giovanni Rocha (@GiovanniRochaP)

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